La verdadera cara de Uribe.

Colombia no parece estar dividida…lo está de hecho. A la par que existe un gobierno constitucional, aunque bastante deslegitimizado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) cuentan con un espacio propio y autogobernado. Uribe pretende negar esto y, como consecuencia, la guerrilla sigue avanzando.
Negociar es reconocer. Toda fuerza debe reconocer esas reglas básicas. Tal como señalaba Benveniste en sus estudios de linguística, cuando nombramos al otro en calidad de tal, estamos reconociendo su existencia y dotamos de validez su entidad. Es por ello que la mayoría de los gobiernos buscan con todas las fuerzas no dotar de altura a los opositores y, a su vez, los mismos se esfuerzan por forzar el reconocimiento. Eso es lo que ocurre en Colombia: a punta de pistola, las FARC han logrado ser innnegables en el país y, mal que le pese al presidente, han sabido ganarse su lugar. Sin embargo, aun ante la constancia impuesta por 57 rehenes políticos, Alvaro Uribe insiste en no dar el brazo a torcer.
En la jornada de hoy el mandatario colombiano decidió continuar con su política de redoblar amenazas: “Frente a esos bandidos, que todos los días amenazan, hay que arreciar”. El mismo no hizo mas que echar mas leña al fuego despues de que una supuesta entrevista con el Nº2 de las FARC culminara con el pedido de liberación militar de los municipios Pradera y Florida y la insistencia en sostener la “ilegitimidad de este gobierno, al punto que en la práctica quedamos sin un interlocutor con autoridad para asumir el compromiso de firmar el acuerdo. Al gobierno sólo le interesa conseguir felicitaciones de la Casa Blanca para pedir más dólares que luego vuelca en la guerra y consume la corrupción”.
Las palabras de Reyes colmaron la paciencia del presidente. Sin embargo, el dirigente revolucionario no falla al considerar que Uribe parece, con estas actitudes, “un hombre preso del delirio de rescatar a sangre y fuego a los prisioneros” y un “enemigo acérrimo del canje humanitario”. El mismo parece olvidar que lo que esta en juego son vidas humanas y familias enteras que han visto desaparecer a sus miembros. Negociar es reconocer…pero, también, es reconocerse a si mismo.

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