Lo más relevante parece ser que sus protagonistas son Jennifer López y Antonio Banderas. Sin embargo, “Bordertown” cuenta esas verdades de las que es mejor no hablar: la desaparición sistemática de mujeres en Juárez (México) en medio de un oscuro sistema industrial de explotación femenina. Allí el abuso toca su fibra más siniestra y expone cómo no hacemos nada para evitarlo.
Amnesty
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Inicia la acción para terminar con los femicidios en México y Guatemala
El film es revelador en un sentido fundamental. Más allá de que exponga una historia verídica y muestre la forma en que la economía y la política se conjugan para tapar la verdad con una sola mano, lo cierto es que es de destacar que así como en México nadie hace nada para evitar que estos crímenes se sigan comentiendo, el mundo mismo hace en inacción. Aunque parezca injusto, uno no puede evitar comparar esta cruda realidad con la de Colombia y su guerrilla.
Las comparaciones son odiosas y más de uno puede pensar que ambas realidades no son equiparables, pero es un hecho que la política internacional pareció acordarse de golpe que las F.A.R.C. existen y hacen estragos con la vida de personas. Por muy duro que suene, el mundo se percató de ésta problemática sólo cuando vió inmiscuirse a uno que, si no es el nuevo enemigo número uno de Estados Unidos, es, por lo menos, el número dos. Hugo Chávez se metió en territorio ajeno y fue ésto más que la preocupación por los secuestrados, lo que obligó a tomar medidas. No fue más que la lucha por el territorio.
Quizás por ello Juárez es tierra de nadie o, mejor dicho, tierra del país más grande y, también, mas ciego. La proximidad de la frontera con Estados Unidos no sólo hace de esta ciudad demasiado lejana a las preocupaciones gubernamentales mexicanas sino también casi un reducto norteamericano… pero sin sus leyes. Lo que ocurre en la comunidad de las maquiladoras, está claro, no pasaría del otro lado.
¿Qué futuro le depara a esta sociedad y a sus mujeres? Seguramente el peor destino. Ni siquiera un provocador como el presidente venezolano se atrevería a inmiscuirse en un espacio tan cercado por los intereses yanquees y, por tanto, el mundo entero puede hacer oídos sordos a lo que ocurre en México y, de paso, a lo que ocurre en China, Tailandia, … y todos aquellos países en que la explotación femenina llega a extremos indeseados.
No se uds. pero a mi la película no sólo me conmueve. Sobre todo, me llena de importencia y bronca por no poder y porque los que pueden, no quieren.
No se si sirve de algo pero no por ello dejes de sumarte.
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