Como por arte de magia, se expone en un interesante artículo del diario La Nación cómo hubo un cambio de óptica en los nuevos asesores de los candidatos a presidente norteamericanos: para ellos lo que piensa América Latina es importante. Pero no explica porqué…¿será una nueva cosmovisión o, más precisamente, un interés económico lo que los motiva?
No es un tema menor: Estados Unidos es odiado a tal punto por el resto del continente americano que mas de uno piensa que el poder de algunos gobiernos considerados populistas radica precisamente en exacerbar este sentimiento. Más allá de que uno pueda coincidir o no en este punto de vista, lo cierto es que por primera vez en toda una historia estadounidense, ésto constituye una preocupación.
A la hora de la autocrítica, los consejeros exponen que:
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hay que terminar con la “política del miedo y respetar las leyes internacionales”
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la estancada ayuda de Estados Unidos y las posturas de este país en temas como la inmigración y la integración comercial hemisférica “han generado una amplia desconfianza en la política de Estados Unidos a lo largo de la región”
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existe una gran ignorancia acerca de América latina y de Cuba
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la globalización, liderada por Estados Unidos, ha dejado abandonados a grandes sectores de la población
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es necesario promover las leyes de unificación familiar de los cubanos, poniéndoles punto final a las restricciones de las visitas familiares; levantar los límites a las remesas; revisar el criterio para expedir visas estadounidenses a cubanos desde la isla para viajar a Estados Unidos, y permitir que aerolíneas comerciales viajen a Cuba desde ciudades importantes.
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no existe amenaza de Cuba a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Pero ésto no significa que, de golpe, hayan tomado conciencia del abuso de poder que imponen al resto de los países del mundo ni mucho menos. Muy por el contrario, tal como lo demuestran algunas opiniones sobre la relación con Cuba, los norteamericanos sólo se rigen por sus propios intereses. El real temor que representa la isla en estos momentos es, paradójicamente, que la caída del gobierno de Fidel Castro lleve a una crisis de tal magnitud que genere un éxodo masivo hacia “el país de las maravillas”.
Otro tanto correponde a las preocupaciones con respecto al resto de América. El crecimiento de la imagen de Chávez no preocupa por sus supuestas ideas socialistas sino, en términos materiales, por su ampliado radio de influencia económica en mercados crecientes como los de Chile, Argentina o Brasil…mercados que se resisten a ultranza a permitir el ingreso de capitales estadounidenses.
En este sentido, nuestro país constituye un verdadero ejemplo al no contar con una sola empresa yankee en los negocios fundamentales (como los de las comunicaciones o el petróleo).
Éste hecho no se registra en un momento cualquiera sino en uno de particular desacelaramiento económico generado por falta de consumo interno pero, sobretodo, ausencia de mercado externo en donde colocar sus productos. Los tratados internacionales europeos no sólo parecen dejar fuera del negocio a Estados Unidos sino que, además, ya el Mercosur y el deseo bolivariano chavista, parecen transformar al gigante mundial en una isla.
¿Es esto imposible?
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